jueves, 31 de enero de 2008
martes, 29 de enero de 2008
Noticia del dia 29/01/2008
Extraña criatura inmune al dolor

Estas ratas topo "peladas" viven en situaciones extremas, de hambre, oxígeno y a casi 2 metros bajo tierra en el centro de África oriental. Excepcionalmente, son de sangre fría, una especie única entre los mamíferos.
Los científicos conocían que las ratas topo son muy sensibles al tacto, tal vez para ayudar a reemplazar sus ojos casi inútiles, pero después de estudiar su piel, los investigadores descubrieron inesperadamente que estos roedores carecen de la sustancia química P, lo que provoca que la sensación de quemadura en los mamíferos.Inyectado en sus patas una ligera dosis de ácido o el ingrediente activo de los pimientos picantes comprobaron que los roedores no mostraron ningún dolor.
"Su falta de sensibilidad al ácido es muy sorprendente", aseguró el neurobiólogo Thomas Park, director de la investigación. "Todos los animales probados, peces, ranas, reptiles, aves y mamíferos, son sensibles a la acidez", apuntilló.
La investigación prosiguió usando un virus modificado para transportar genes de sustancia P a la pata trasera del animal. Una vez inyectado el ácido, comprobaron como la rata topo tampoco mostró síntomas de dolor. Esto sugiere que existe una diferencia fundamental en la forma en que sus nervios responder a ese tipo de dolor.
Los científicos teorizan que posiblemente esta insensibilidad venga provocada por la vida subterránea, acostumbrados a exhalar altos niveles de dióxido de carbono, debido, a los conductos mal ventilados donde habitan, que propicia la acumulación en los tejidos volviéndolos más ácidos.
El próximo paso es seguir la investigación para ver si esto puede tener alguna aplicación en humanos. Todos los resultados de lainvetigación se han publicado en la revista PLoS Biology.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago ha descubierto como las ratas topo desnudas, lejos de sufrir más dolor, son inmunes a ataques de ácido o los pimientos picantes. Según los científicos, una mejor comprensión de esta resistencia podría conducir a nuevos medicamentos para las personas con dolor crónico.
Estas ratas topo "peladas" viven en situaciones extremas, de hambre, oxígeno y a casi 2 metros bajo tierra en el centro de África oriental. Excepcionalmente, son de sangre fría, una especie única entre los mamíferos.
Los científicos conocían que las ratas topo son muy sensibles al tacto, tal vez para ayudar a reemplazar sus ojos casi inútiles, pero después de estudiar su piel, los investigadores descubrieron inesperadamente que estos roedores carecen de la sustancia química P, lo que provoca que la sensación de quemadura en los mamíferos.Inyectado en sus patas una ligera dosis de ácido o el ingrediente activo de los pimientos picantes comprobaron que los roedores no mostraron ningún dolor.
"Su falta de sensibilidad al ácido es muy sorprendente", aseguró el neurobiólogo Thomas Park, director de la investigación. "Todos los animales probados, peces, ranas, reptiles, aves y mamíferos, son sensibles a la acidez", apuntilló.
La investigación prosiguió usando un virus modificado para transportar genes de sustancia P a la pata trasera del animal. Una vez inyectado el ácido, comprobaron como la rata topo tampoco mostró síntomas de dolor. Esto sugiere que existe una diferencia fundamental en la forma en que sus nervios responder a ese tipo de dolor.
Los científicos teorizan que posiblemente esta insensibilidad venga provocada por la vida subterránea, acostumbrados a exhalar altos niveles de dióxido de carbono, debido, a los conductos mal ventilados donde habitan, que propicia la acumulación en los tejidos volviéndolos más ácidos.
El próximo paso es seguir la investigación para ver si esto puede tener alguna aplicación en humanos. Todos los resultados de lainvetigación se han publicado en la revista PLoS Biology.
martes, 22 de enero de 2008
Noticia del dia 22/01/08
Los HornillosLáchar, (Granada, España).
Del 17 al 31 de julio de 2005 se ha desarrollado en el municipio granadino de Láchar un Campo de Trabajo Arqueológico. Jóvenes voluntarios de casi todas las regiones de España, bajo la supervisión de los arqueólogos Teresa Bonet García y Juan Alonso Cañadas Suárez, han realizado labores de limpieza, documentación y puesta en valor de varias estructuras, identificadas como silos.
El yacimiento, conocido como “los hornillos” se encuentra en el llamado pinar de Peñuelas, en una zona elevada (576 m) al suroeste de la Vega de Granada, a escasos kilómetros del río Genil.
Se trata de la primera intervención realizada en este yacimiento, por lo que la información obtenida aporta nuevos datos para el conocimiento histórico de nuestra región.
En las cercanías existen varios yacimientos.
Daragoleja, una villae del siglo IV, excavada por Gómez Moreno, se encuentra al otro lado del río. No muy lejos queda la ciudad romana de Ilurco.
Ibn al Jatib nos habla de qaryat al-Hayar, topónimo identificado con Láchar por distintos investigadores, alquería de época nazarí. Próximas se encuentran las torres de Roma y el Boldonar, también de época nazarí.
En un espacio de unos doscientos metros cuadrados encontramos seis estructuras excavadas en la roca (caliza, conglomerado) de planta circular y perfil acampanado. Se trataría de lugares de almacenamiento (silos), de gran capacidad, pues pueden tener una profundidad de 3,5 a 4 metros. Tienen una boca circular cuyo tamaño oscila entre los 80 y 120 cm.
El estudio de la cerámica encontrada nos hace pensar que hay un poblamiento continuo desde los siglos VIII, hasta principios del XIV, es decir desde el momento de la invasión islámica hasta época almohade-nazarí.
La excavación de este yacimiento aportaría datos de relevancia para el conocimiento del mundo rural en la Alta Edad Media, insuficientemente estudiado hasta el momento, así como del período almohade, dos momentos en los que se producen importantes cambios poblacionales en el territorio.
Los Arquitectos de la Caída de Angkor
Los arquitectos de la famosa ciudad de Angkor, en Camboya, inconscientemente diseñaron su desmoronamiento medioambiental, según la investigación de un equipo internacional de científicos. Esta revelación apoya una hipótesis muy disputada del arqueólogo francés Bernard-Philippe Groslier, quien hace 50 años sugirió que el inmenso asentamiento medieval de Angkor fue definido, sostenido, y finalmente ahogado, por la sobreexplotación y los impactos medioambientales de una compleja red de gestión del agua.Diversos monarcas se sucedieron en el gobierno del área de Angkor desde aproximadamente el año 800 de nuestra era, produciendo las valiosas obras arquitectónicas y las esculturas conservadas ahora como Patrimonio de la Humanidad. En el siglo XIII, la civilización ya estaba en declive, y la mayor parte de Angkor fue abandonada a principios del siglo XV, excepto Angkor Wat, el templo principal, que permaneció ahí como santuario budista.Groslier supuso que una red de caminos, canales y estanques de irrigación establecidos entre los siglos IX y XVI resultaron ser demasiado extensos para administrarlos debidamente. Argumentó que la limpieza extensiva de tierras para los campos de arroz que alimentaban a la población de hasta un millón de personas que vivía en la ciudad amurallada de Angkor, produjo serios problemas ecológicos, incluyendo la deforestación, la degradación de la superficie del suelo y la erosión.Muchos arqueólogos otorgaron escasa credibilidad a la hipótesis de Groslier porque no fue capaz de apoyarla con datos empíricos sobre el terreno más allá del complejo del templo central de Angkor.
Usando modernas fotografías aéreas y radares sensores de terreno de alta resolución, que no existían cuando Groslier presentó su teoría, un equipo internacional de investigación, incluyendo al profesor Tony Milne (Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia), estudió un área de casi 3.000 kilómetros cuadrados, confirmando la hipótesis de Groslier mediante la correlación de las imágenes con mapas existentes, bases de datos topográficos e información complementaria procedente de minuciosas investigaciones arqueológicas.El equipo descubrió más de mil estanques artificiales, y por lo menos 74 templos más, en la región de Angkor, revelando ruinas que cubren un área de un millar de kilómetros cuadrados.Las imágenes de radar empleadas en el estudio fueron captadas por especialistas de la NASA mediante uno de los instrumentos de un radar especial aerotransportado (el AIRSAR), capaz de reconstruir con precisión las estructuras ocultas de la superficie, a través incluso de las capas de nubes.El instrumento puede producir imágenes de alta resolución detectando estructuras superficiales tan pequeñas como de 20 centímetros de altura, y puede distinguir diferencias muy sutiles en la vegetación de superficie y la humedad del suelo, diferencias capaces de delatar la presencia de vestigios de ruinas.
lunes, 21 de enero de 2008
jueves, 17 de enero de 2008
Noticia del dia 16/01/2008
El Biodiesel Podría Reducir las Emisiones de Gases de Efecto InvernaderoEl biodiésel puede ser producido a partir de cualquier producto que contenga ácidos grasos, como por ejemplo el aceite vegetal o las grasas animales.
El estudio evalúa los niveles de emisión y los impactos medioambientales del biodiésel en Australia a partir de fuentes que incluyen aceite de cocina, sebo, aceite de palma importado y canola.El investigador Tom Beer cree que una más amplia introducción del biodiésel en Australia podría ayudar a disminuir la gran intensidad de emisión de gases con efecto invernadero del sector del transporte en esta nación.Pero la disminución de las emisiones sin embargo depende de la materia prima empleada para producir el biodiésel. Las mayores ventajas se logran reemplazando el diésel base con biodiésel proveniente de aceite de cocina desechado, resultando en un 87 por ciento de reducción de las emisiones, según los resultados del estudio.El Biodiesel Podría Reducir las Emisiones de Gases de Efecto InvernaderoUn estudio realizado por científicos del CSIRO, en Australia, confirma que emplear biodiésel puro, o mezclado con combustible convencional, puede reducir las emisiones de gases con efecto invernadero del sector del transporte.El aceite de palma puede producir una disminución del 80 por ciento en las emisiones.El empleo de biodiésel también reduce la cantidad de materia particulada (hollín) liberada a la atmósfera como resultado de quemar los combustibles, reportando beneficios potenciales para la salud humana.Aunque estos resultados son alentadores, se requiere una mayor investigación para establecer la viabilidad de la industria de los biocombustibles en Australia, y para valorar algunos aspectos asociados como la sostenibilidad, las mejoras tecnológicas y la rentabilidad económica.El CSIRO está llevando a cabo un extenso programa de investigaciones en los combustibles alternativos, tales como el biodiésel, para conocer los posibles impactos biofísicos, sociales y económicos en su producción y adopción.
noticia del dia 17/01/2008
Un equipo de la Universidad de Delaware está trabajando en un vehículo y un sistema que permitan que los automóviles funcionen sólo con electricidad y también para que generen cantidades adicionales para su almacenamiento y cesión a la red de distribución eléctrica. La tecnología, conocida como V2G, permite el flujo de electricidad desde la batería del automóvil hacia las líneas de distribución eléctrica y viceversa.
El equipo de investigadores incluye al profesor Willett Kempton, un pionero de la tecnología V2G quien comenzó a desarrollarla hace más de una década y que ahora está probando el nuevo prototipo del vehículo, junto con Ajay Prasad, Suresh Advani y Meryl Gardner, entre otros.
Cuando el automóvil se acopla a su aparato V2G de recarga en el garaje del usuario, la carga de su batería sube o baja dependiendo de las necesidades de la compañía de suministro eléctrico, que a veces debe almacenar el sobrante de energía y otras movilizar energía extra para responder a picos en la demanda energética de sus clientes. La capacidad de la batería del automóvil con tecnología V2G para actuar como una esponja provee una solución atractiva para las compañías de suministro eléctrico, que hoy deben invertir grandes sumas de dinero para construir centrales eléctricas que ayuden a mantener ese equilibrio en la red de suministro.
La tecnología funcionará a gran escala ya que por término medio el 95 por ciento de todos los automóviles están estacionados en un momento dado; el uso diario de un automóvil en países como EE.UU. es de una hora al día como promedio. En este aspecto, un automóvil de gasolina estacionado no realiza ninguna tarea. Si existe una batería que almacena electricidad y un enchufe capaz de alternar rápidamente entre la emisión o la recepción de energía, entonces el automóvil estará trabajando incluso cuando esté aparcado, y resultará más valioso que un automóvil de gasolina convencional.
Kempton ya tiene uno de esos grandes enchufes en su casa. Un enchufe de 240 voltios que permite la recarga completa de la batería (para una autonomía de más de 200 kilómetros) en sólo dos horas. Pero un enchufe más pequeño de 110 voltios, el estándar en ciertos países, también proporciona una carga completa, aunque después de funcionar durante unas 12 horas. El enchufe más pequeño también suministra menos energía a la red eléctrica cuando el automóvil está aparcado emitiéndola en vez de recibiéndola.
Cuanto más grande sea el enchufe, mejor movilidad tendrá la energía, y con ese mayor suministro eléctrico del automóvil estacionado hacia la red, más dinero cobrará el usuario. El coste aproximado por tener instalado el enchufe grande es de unos 600 dólares.
El automóvil prototipo constituye un primer e importante paso hacia esa meta. Los investigadores planean agregar la tecnología V2G al autobús con célula de combustible de hidrógeno de la universidad. Luego, el equipo, incluyendo a la compañía que fabricó el automóvil, la AC Propulsion, con sede en California, probará los prototipos y arreglará cualquier problema potencial que se presente. Entonces empezarán a crear una interfaz de usuario que permitirá a los conductores, por ejemplo, ordenar al automóvil que nunca baje del 50 por ciento de la carga cuando funcione suministrando electricidad a la red.
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